miércoles, 10 de diciembre de 2008

25 años no es nada


Hoy se conmemoran los 25 años de democracia ininterumpida en la Argentina, hecho por demás trascendente para un país tan poco acostumbrado a ¿largos? periodos democráticos.
Aquí surge la primera cuestión a debatir. 25 años son realmente un periodo prolongado de democracia. La respuesta es NO. 25 años serian algo así como 6 presidencias y un cachito, y que en caso de reelección se computarían como tres presidentes. Los EEUU, son la primera nación en designar un presidente como la cabeza de estado en una República moderna y van por su presidente numero 43º seguidos, Obama sera el 44º.
Aclaración al margen, el tema aquí no es dirimir si ellos duran por que los nuestros no, el tema es 25 años de democracia es mucho o poco.
Más allá de eso, la democracia en la Argentina costo mucha sangre derramada y sea corto o largo el periodo hay que valorarlo. Ya no como palabra vacía de contenido, palabra que cada quien llena con lo que mas gusta, sino como expresión fundante de la posibilidad de que los que menos tienen puedan aspirar a tener más, puedan expresarse y defenderse y sean, al menos en la fría letra de la ley, iguales. Pero claro no todo es tan fácil.
En el '83 con la democracia se comía, se educaba y se vivía. Bueno, ahora sabemos que solo con la democracia no alcanza. Es como el asado, es rico, pero necesita un vino y ensalada, sino tiene gusto a poco.
Necesitamos reforzar los partidos políticos, afirmar las instituciones, acabar con la corrupción. Esto desde un enfoque republicano ingenuo.
Desde un enfoque nacional, necesitamos eliminar la pobreza, dar acceso universal a salud y educación a todos los menores de 16 años, necesitamos una nueva ley de radiodifusión que haga posible que los medios no marquen la agenda, que de una vez por todas se distribuya la riqueza en serio, que los dirigentes estén a la altura de la circunstancia, O sea, básicamente necesitamos soberanía nacional, independencia económica y justicia social.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La materializacón de la memoria

El mundo se esta musealizando y todos nosotros cumplimos algún papel en este proceso. Dentro de este proceso de musealización la recuperación de la memoria se presenta como un icono trascendental. La interpelación al pasado enfrenta a la sociedades a disyuntivas sobre como y que debe recordarse. La memoria es una construcción de memoria: qué se recuerda, que se olvida y qué sentidos se le otorgan a los recuerdos no es algo que esté implícito en el curso de los acontecimientos sino que obedece a una selección con implicancias éticas y políticas. Es precisamente la lectura histórica la que entra en juego llegado el momento de determinar que y como debe recordarse. De hecho, es en ese juego donde se disputa la legitimidad del sentido del recuerdo. El sentido del recuerdo es cortado transversalmente por el tiempo y el espacio y condicionado por las realidades estéticas y políticas del momento, es de allí de donde surgen preguntas tales como ¿Por qué ahora? El tiempo y el espacio no son conceptos absolutos y se hallan sujetos a los cambios históricos y son estos en todo caso los que determinan en última instancia que es aquello que debe ser recordado, como y donde. El tiempo y el espacio juegan un papel importante en la dinámica de la política. Por lo tanto el uso político de los espacios de la memoria son una tentación para cualquier gobierno, ya sea menospreciar o reivindicar algo o alguien pasa a depender de los requerimiento de la coyuntura (no puedo dejar de relacionar eso con el/los homenajes a Alfonsín, por ejemplo)
“Acordarse de algo es acordarse de si”, dice Ricoeur y añade:“Esta adherencia del “quien” al “que” es lo que hace particularmente difícil la traslación del recuerdo de una conciencia a otra.”

Por eso como, cuando y donde recordemos, o mejor dicho materialicemos el recuerdo (por ejemplo, en un busto) es lo que permitirá que ese recuerdo nos interpele.
El busto a Menem, no solo es legítimo por su condición de Presidente Constitucional, sino además es necesario por que hará posible que cada uno de los que participamos de una u otra forma de ese periodo recordemos siempre que hacíamos.
Las críticas a Menem son desde ya legítimas, y fundadas, pero eso es el diario del lunes. Muchos tardaron/tardamos muchos años en separarnos del menemismo.
No lo hicimos cuando el grupo de los 8, no lo hicimos cuando las primeras privatizaciones, no lo hicimos cuando la embajada, no lo hicimos cuando…., etc.
Estábamos en un estado de “encantamiento”, recordar eso nos hace reflexionar sobre el presente.
¿Saben que? El encantamiento es una cagada.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Algún día tenia que empezar


Esta entrada nunca nadie la leerá, no solo por que es la primera, sino por que nadie sabe de la existencia de este blog.

Igualmente sirva de bienvenida a todos los que se acerquen a este humilde espacio de ideas desgranadas.

Creo este blog, no ya con ambiciones de trascendencia, sino más bien como herramienta para generar el habito de la escritura, habito que por cierto no poseo.

Galimatías, es el nick que utilizo normalmente para los coments de los blogs amigos (y no tanto)

Galimatías significa discurso o escrito embrollado, y proviene del griego κατὰ Ματθαῖον, y según San Mateo describe la genealogía que figura al comienzo de su Evangelio.
En el lenguaje coloquial se refiere a lo oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas.

O sea, como de su nombre se desprende no esperen de este blog grandes ideas, más bien esperen notas confusas, contradictorias, opacas, encriptadas. En resumen las ideas de cualquier mortal.