domingo, 3 de octubre de 2010

Lula


En estos mismos momentos se desarrollan las elecciones Presidenciales en Brasil,
una elección que depara pocas sorpresas y cuya uncia incógnita es saber si Dilma Rouseff será elegida Presidente de Brasil hoy o dentro de 30 días cuando se lleve a cabo el potencial ballotage.
Dilma enfrenta las elecciones de la mano de Lula da Silva, quien abandona el gobierno con un 80% de aprobación, entrenando a José Serra quien fuera vencido por el mismo Lula en 2002.
Lula, el sueño esquivo de la dirigencia Argentina que infructuosamente buscan entre sus filas a un candidato que puede ser comparado con el carioca, basa su popularidad en una gestión de gobierno que luego de los primeros tumultuosos años signados por hechos de corrupción, comenzó a levantar cabeza. Permitiendo primero la reelección y luego ser considerado uno de los mejores presidente de Brasil.
Con medidas como Bolsa Familia, el equivalente de la AUH, logro el apoyo de los sectores bajos.
Pero también, básicamente con mejor gestión, puso al gigante suramericano a jugar en primera y con estabilidad macroeconómica, baja inflación, tasa de altas tasas de crecimiento, desarrollando infraestructura y convirtiendo a Brasil en una potencia petrolera gracias al descubrimiento de yacimientos en el país (aunque como una vez me dijo alguien: Brasil no descubrió petroleo, lo buscó) logro también el favor de los sectores medios. Peleado con un sector de la prensa, este tornero hincha de Corinthians dejará el gobierno en enero.
Esperemos no extrañarlo demasiado.



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