jueves, 25 de junio de 2009

Fraude, Fraude, Fraude???

La oposición, en todas sus variantes, ha instalado o esta intentando hacerlo, la idea de que el domingo puede o seguramente haya fraude.

Ahora bien, de que se habla cuando se dice fraude.

Si lo que decimos es “Fraude Patriótico” como en la década infame (la primera obvio) es imposible en la actualidad con los medios y toda la tecnología a disposición encuadrada por una lucha de intereses inmensa.

Si a lo que se refieren, en cambio, es a lo que Lilita deslizo ayer, bueno es muy grave y hay que probarlo y probarlo es fácil con los certificados de escrutinios que cada fiscal se lleva.

Y aquí el primer escollo para el fraude. Es probable que en algunas mesas no haya ningún fiscal de algún partido (nos referimos a los que poseen oportunidades reales de disputa), pero es imposible que no haya ninguno de ningún partido, solo uno del FPV (por que cuando se dice fraude, se dice que el FPV lo lleva a cabo). Por lo cual, existiendo al menos un fiscal de otro partido, existiría al menos un certificado que refutaría el resultado fraguado de esa mesa con lo cual sería fácil probar dicho fraude. Con independencia de esto, es casi imposible que en la escuela no haya al menos un fiscal general que recopile todas las actas de toda las mesas de esa escuela.

La posibilidad mas concreta es el famoso “robo” en el conteo de votos en la mesa.

En este punto entran a jugar un par de cuestión.

Primero, la mencionada anteriormente, que no haya fiscales de otros partidos, que los que haya confabulen contra alguno o que sean medio idiotas y se dejen chorear.

Y segundo, la ponderación que eso posee para el resultado de la elección. Para eso veamos algunos números.

En la provincia de Buenos Aires existen 10.609.351 electores. Considerando el presentismo promedio de las últimas tres elecciones (no promediamos 2001 y 2003 por motivos obvios) nos da que concurren a votar aproximadamente el 80%, eso es más o menos 8.500.000. El total de los electores se distribuyen en 31.428 mesas.

Esto nos dice que el 1% de los votos representan 85.000 sufragios aproximadamente. Con una sencilla cuenta obtenemos que se deberían “robar” tres votos por mesa para sacar una diferencia de 1 punto. Si consideramos que el numero seria acumulativo, por cada mesa que no “robamos” ninguna la que sigue debería sacar 6 y la siguiente 9 y así sucesivamente, la cosa se complica.

Si a todo esto le sumamos que el GBA representa el 60 y es allí donde mas fiscales de la oposición hay y que el robo de votos no es unidireccional por que cualquier fiscal de cualquier partido si puede lo hará, no es difícil alcanzar la conclusión que un fraude en el sentido de modificación del resultado electoral concreto es, sino imposible, al menos demasiado arriesgado y dificultoso para los beneficios obtenidos.

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